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VATICANO INCLUYE LA PEDOFILIA COMO DELITO EN EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

Ante los cientos de denuncias en todo el mundo por casos de pedofilia y pederastia, el Vaticano decidió cambiar el Código de Derecho Canónico —una especie de código penal en la Iglesia Católica— para sancionar a los sacerdotes o cualquier funcionario de la Iglesia por el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes.

Este anuncio se hizo este 1º de junio desde el Vaticano como un intento para responder a las denuncias y reclamos de familias católicas que han tenido que enfrentar los abusos de sacerdotes en distintos países —desde Francia, Estados Unidos, Australia, Alemania hasta México— y que también busca prevenir la pedofilia dentro de la Iglesia.

Lo que hizo el Vaticano fue cambiar el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia —todo con el impulso del papa Francisco y retomando la revisión que se intentó hacer en 2007 del código promulgado en enero de 1983 por el papa Juan Pablo II.

¿Y qué cosas cambian? Lo primero y más sonado en la prensa internacional es que el Vaticano por fin incluyó a la pedofilia como un delito en el Código de Derecho Canónico.

Por otro lado, están las sanciones y políticas de reparación de daños. Aquí la explicación de Moselor Filippo Iannone, presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos:

“Se han previsto nuevas penas, como la reparación, la indemnización por daños y perjuicios, la privación de toda o parte de la remuneración eclesiástica, según las normas establecidas por las distintas Conferencias Episcopales”.

E igual las sanciones aplican para el personal de los ministerios y que no necesariamente son sacerdotes o pertenecen al grupo de clérigos, porque se supone que el fin es evitar casos de pedofilia y quienes lo comentan, sean suspendidos sin excepción.

Antes de esta reforma, el Vaticano abordaba las denuncias de abusos desde la perspectiva ‘Delitos contra las obligaciones especiales de los clérigos’. Sin embargo, el título de este capítulo en el código así como el enfoque han cambiado.

Ahora se conoce como ‘Delitos contra la vida, la dignidad y libertad del hombre’, que —como mencionamos— aplica no sólo para los sacerdotes, sino para el personal ministerial e institutos religiosos.