La exposición “Ajolotes en el Corazón” ha transformado la Plaza Tlaxcoaque en el Centro Histórico de la Ciudad de México en una galería a cielo abierto.
Desde el 6 de agosto y hasta finales de septiembre, más de noventa artistas presentan 74 esculturas de ajolotes gigantes como homenaje a este anfibio icónico de Xochimilco.
La muestra busca resignificar un sitio marcado por la historia y acercar el arte contemporáneo a los transeúntes, celebrando la resiliencia y memoria de la ciudadanía con acceso gratuito para todos los visitantes.
Plaza Tlaxcoaque: sede de la exposición y su significado histórico
La Plaza Tlaxcoaque, ubicada entre la avenida 20 de Noviembre y Fray Servando Teresa de Mier, es el epicentro de la exposición.
Este espacio, conocido por su pasado como sede de instituciones policiales ligadas a episodios de represión en los años setenta y ochenta, ahora se convierte en un punto de encuentro artístico y de memoria.
Las esculturas de ajolotes reinventan el sentido del lugar.
Según la Secretaría de Cultura de la Ciudad, esta intervención artística pretende transformar un espacio anteriormente marcado por el dolor en un símbolo de recuperación comunitaria.
El arte, afirman, permite honrar el pasado y proponer nuevas formas de habitar la ciudad.
“Ajolotes en el Corazón”: arte, memoria y biodiversidad
La exposición destaca por la variedad de enfoques artísticos: cada escultura ofrece una interpretación distinta del ajolote, que es considerado un símbolo de resistencia y adaptación.
Algunas piezas resaltan los colores nacionales, otras evocan monumentos históricos, mitos y leyendas, y varias rinden tributo a las raíces prehispánicas de la ciudad.
La muestra invita a reflexionar sobre la importancia de proteger la biodiversidad local y, en particular, el hábitat de los ajolotes en Xochimilco.
A través de la creatividad de los artistas, el público puede observar cómo el ajolote representa la memoria colectiva y la capacidad de las comunidades para preservar su herencia en un entorno urbano en constante cambio.
Más de 90 artistas y 74 esculturas: creatividad colectiva
El colectivo de artistas, compuesto por más de noventa participantes, intervino un total de 74 esculturas para esta edición.
Cada obra es única en técnica, colorido y mensaje. Por ejemplo, la artista Lizette Charlotte dedicó su pieza “Ilnamiqui” a representantes de la Flor Más Bella del Ejido, poniendo el foco en la biodiversidad del sur de la capital.
Durante el recorrido, los visitantes pueden detenerse a analizar detalles, técnicas y conceptos detrás de cada ajolote, haciendo del paseo una experiencia tanto estética como educativa.
La muestra se convierte así en una oportunidad para fortalecer el vínculo entre arte y espacio público.
Circuito artístico en la Ciudad de México: dónde ver más ajolotes
Aunque la Plaza Tlaxcoaque es el núcleo de la exposición, el circuito de “Ajolotes en el Corazón” se extiende a otros puntos de la ciudad.




